Sed bienvenidos a este pequeño pueblo literario pensado para compartir el amor por las letras y, sin ningún tipo de pretensión, hacer de él un canal abierto de comunicación entre personas con gustos afines, en el que poder intercambiar esas inquietudes que nos llevan a escribir. ¡Gracias por llegar hasta aquí!

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miércoles, 3 de junio de 2020

LA HOJA EN BLANCO



            Hoy me han venido a la memoria las palabras de John  Lennon cuando afirmaba que “la vida es eso que comienza después del primer café”. 

            Y, quizá, es que la frase tiene cierto paralelismo con la formulación de lo  que yo estaba pensando en ese momento: que el destino es eso que inventamos  para justificar nuestra incapacidad para exprimir la vida hasta la última gota. Creer en el destino me parece una excusa para liberarnos del peso de nuestros actos y sus consecuencias. 

           Estoy segura de que no hay nada escrito en mi vida que no haya rubricado yo misma. Aunque a veces dude sobre si he tenido, o no, la valentía suficiente para cambiar mi rumbo cuando la senda elegida no me ha llevado a donde quería ir, he sido yo, y solo yo, quien me ha traído hasta aquí haciendo uso  de mi libertad. 

            Porque en eso consiste la libertad, ¿no?, en tener el coraje de dar marcha atrás para impulsarnos en un salto hacia delante aunque caigamos fuera del camino. 

            Quiero ser yo la única  que  emborrone mi hoja en blanco, la única que en ella borre metas o decore  sueños con mis colores favoritos. 

           Siempre he luchado por ello y ahora, aunque mis pinceles estén algo más gastados, seguiré pintando mi vida hasta que se me acaben las pinturas.

Belén Rodríguez 



viernes, 12 de enero de 2018

AUTOBIOGRAFÍA



¿Conocer mi biografía?

Comenzad con la lectura
de los versos  que escribí de niña,
en ellos nace el proyecto de mujer
en la que habito. 




Y aunque de aquella pequeña
solo quedan fragmentos vivos de recuerdos,
no olvido
que fue ella quien desnudó para mí
el ritmo de las palabras,
quien atropelló la música
a fuerza de repetir la melodía,
quien redefinió la palabra “poema”
para que sus palabras encajasen
en la definición.




Hoy no soy mejor, ni peor, que el resto:
he reído como todos,
he sufrido tanto o más,
he amado, y me han amado,
hasta la extenuación…




Mi rostro y mi cuerpo han cambiado,
mi mente también.
Pero, siempre,
versos oblicuos  han inmortalizado
la película de mi vida.


Así será hasta mi último día
y más allá.
Mi epitafio quiero que diga:
“Tengo toda la eternidad
para escribir  poemas…”

Belén Rodríguez

martes, 2 de septiembre de 2014

SIN ATADURAS



El alba aletea por mi cuarto.
Como mariposa, transforma
la penumbra en arco iris.




Ahora,
cuando la tinta se derrama en versos,
cuando el altar se ha erigido para una,
 se aposenta el deseo
de una caricia tibia.





¿Estoy sola?.
No me siento así.
Me acompañan mujeres atemporales
 anónimas 
y a todas entiendo,
porque todas son yo.





Unas me cuentan
que han cortado las vendas
que ataron sus pies.




Otras que su pelo ondea
al viento y vuela libre
bajo el sol.




Muchas que han sido madres
pero sólo de hembras,
de tantas como óvulos
hay en su vientre.



Algunas, en cambio,
que han decidido no parir
sin renunciar a ser mujer.




Todas que han reescrito su historia
que, por fin, son dueñas
de su destino,
sin recibir  por ello un solo golpe,




que se sienten reinas,
que reinarán solas o en compañía
pero jamás a la sombra de nadie,
ni disfrazadas de nadie.
Y que su reino será el que ellas decidan.




Mi cabeza da vueltas
imbuida por todas,
repleta de los anhelos arcanos
que llenan sus miradas.





Ahora mi piel sigue
echando de menos
una caricia tibia...




Belén R.



miércoles, 25 de junio de 2014

TRAS DE MÍ, LA NOCHE



El horizonte que arropa al sol,
con manto púrpura,
late al compás de mi pecho.




Se rompe la luz.
La noche corre tras de mí
desbocada.




Huyo.
Los ojos siegan el aire
en la huida.




No temo a la noche,
sí a los fantasmas 
que la acompañan:
caricias cristalizadas
en la punta de los dedos,




versos que escaparon
sin que los compusiera,
albas que no estrené
porque me ganó el sueño.




Tras de mí, otra noche.
No hay salida.
Abro los brazos,
dejo que me posea.



Belén R.





Me tomo un verano sabático después de unos meses realmente frenéticos.
En ésta época toca acometer las tareas que siempre se dejan relegadas para el buen tiempo y, por suerte, también llegan las vacaciones.
Gracias a todos los que habéis pasado por este pequeño pueblo, gracias por dejarme formar parte de vuestra vida.
Os dejo mi cariño y os deseo un feliz verano o invierno, según lo que os toque vivir a cada uno.

¡Hasta pronto!.


lunes, 17 de marzo de 2014

IMAGINO


Podría imaginar 
que soy palabra gestada
 en la profundidad de la garganta,
desde la primera letra,
cautiva en el silencio.




Podría imaginar
que, en ese vientre, tocaban,
sordas cuerdas de guitarra,
inexistentes melodías
que, en el aire, planeaban
como Ícaro sin rumbo.




Podría imaginar
que, letra a letra, me compuse 
de palabras y que,
una vez completa,
nací a la voz
y al verso.




Podría imaginar
que soy poesía,
que la rima de mi cuerpo 
no es casual,
que se forjó en un molde
liberado de la crudeza
de los tiempos mudos.




Belén R.

lunes, 24 de febrero de 2014

EL TIEMPO


Un relato del ayer, hoy y mañana
con el regusto salobre 
de lo efímero
traspasa barreras imaginarias
que segmentan su transcurso 
inexorable.




Así de indescriptible es el tiempo,
hostigador claro 
de promesas incumplidas,
el culto a lo imprevisto
mientras los años nos persiguen
de cerca.




Aunque la espera dura toda
la vida, el epílogo del propio
nunca se escribe.
Las notas de los días, inconclusas,
adoptan el guión establecido.
Hasta que ya nada cuenta.




Un segundo se transforma
en infinito, metamorfosis
de un periodo que termina
sin haber exhalado
un solo aliento.





Belén R.


viernes, 7 de febrero de 2014

COMO EURÍDICE



Ayer soñé que,  una mañana de primavera,
mientras recorría el bosque
mis sentidos se llenaban con la indolencia
de los colores recién nacidos,
con la pureza arcaica de la piel de un roble centenario.



Mis cabellos bebían el verde de la hierba,
mis pupilas la humedad de los helechos,
mi cerebro la savia de aquel roble.





Yo era Eurídice y aquella mi morada.
Cuerpo y árbol éramos  uno.
Sentía cada rama como brazo,
cada hoja,  mariposa aleteando en él,
cada raíz,  nervio creciendo hacia la tierra.





Mis pulmones se inflamaron
con la esencia de la vida,
mis ojos, admirados,
se llenaron de rocío.




Sus recuerdos se fundieron con los míos.
Escuché el revoloteo del viento otoñal,
dormí el sueño helado del invierno,
desperté con el trino de aves, inquilinas,
que picoteaban entre mis dedos.



Ayer sentí que era bosque
hoy sueño que sólo soy una mujer.





Belén R.




viernes, 24 de enero de 2014

EL CÍRCULO




Con el primer latido
se abren las compuertas
de una marea
roja y cálida.





Las autopistas del cuerpo
se llenan siguiendo
un orden preestablecido.
Ninguna estancia
queda sin visitar.




A ritmo de tambor,
el flujo vital
baila cíclicamente
durante toda una vida.





En cada vuelta
acuden al centro de control
que, contraído, los detiene
un instante,
renueva su equipaje
y los anima a continuar
la danza sincronizada
que no debe parar.





Mientras el círculo se cierre
la vida seguirá su curso.





Belén R.

viernes, 27 de septiembre de 2013

FINAL DE CARRERA



Tomamos la vida como un juego
pero es una carrera de obstáculos
con una meta diaria: la supervivencia.
No cuentes las etapas ganadas
pues el triunfo final, jamás será tuyo.





Tu rival, aguarda agazapada su turno.
Y será la ganadora.
Antes o después la balanza se inclina
y nunca a tu favor.
Es una ley universal e inexorable.





Por eso prepara así la etapa cada día:
demuestra tu cariño a los tuyos,
ofrece la mano a tus amigos,
ordena el equipaje
y ten las cuentas bien cuadradas




porque, tal vez, la etapa de hoy
sea la de final de carrera...





Belén R.