Hoy me han venido a la memoria las palabras de John Lennon cuando afirmaba que “la vida es eso que comienza después del primer café”.
Y, quizá, es que la frase tiene cierto paralelismo con la formulación de lo que yo estaba pensando en ese momento: que el destino es eso que inventamos para justificar nuestra incapacidad para exprimir la vida hasta la última gota. Creer en el destino me parece una excusa para liberarnos del peso de nuestros actos y sus consecuencias.
Estoy segura de que no hay nada escrito en mi vida que no haya rubricado yo misma. Aunque a veces dude sobre si he tenido, o no, la valentía suficiente para cambiar mi rumbo cuando la senda elegida no me ha llevado a donde quería ir, he sido yo, y solo yo, quien me ha traído hasta aquí haciendo uso de mi libertad.
Porque en eso consiste la libertad, ¿no?, en tener el coraje de dar marcha atrás para impulsarnos en un salto hacia delante aunque caigamos fuera del camino.
Quiero ser yo la única que emborrone mi hoja en blanco, la única que en ella borre metas o decore sueños con mis colores favoritos.
Siempre he
luchado por ello y ahora, aunque mis pinceles estén algo más gastados, seguiré
pintando mi vida hasta que se me acaben las pinturas.
Belén Rodríguez






































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